En unas elecciones con escasos incidentes (más allá de uno que otro al momento de votar algunos candidatos) las autonómicas vascas y gallegas ni siquiera serán noticia, como se temía, por su baja participación. Aunque pudo ser peor. En el País Vasco el PNV retomaría, tras tres años, el gobierno. En Galicia el Partido Popular (y nadie esperaba otra cosa) revalida el triunfo y la nota más destacable es la entrada, y con fuerza, de la alianza electoral entre EU y ANOVA (entre otras formaciones), se rompe así un parlamento de solo 3 partidos por uno más plural, al menos en su lado izquierdo (la derecha sigue dominada por el PP). En el País Vasco es EH Bildu el gran triunfador, que pasan a ser la segunda fuerza más votada y con más escaños. El PNV, si bien baja, podría gobernar en minoría en un parlamento siempre fragmentado. El PSE-EE se queda lejos, muy lejos, de mantener la presidencia vasca.
Le ha faltado tiempo a la derecha para arremeter contra la huelga general del 14 de noviembre, alegando que se trata de una convocatoria política. Es su táctica habitual, a la que el PP ha recurrido también con motivo de las movilizaciones de esta semana en la enseñanza. Como si el descontento de profesores, alumnos y padres no estuviese suficientemente justificado por los fuertes recortes de los últimos tres años. Un periodo en que el presupuesto ha bajado el 15%, mientras se incorporaban medio millón de nuevos alumnos a los institutos y a las aulas universitarias. Y eso en un país donde el gasto educativo está muy por debajo de la media europea: poco más del 4% del PIB, frente al 5,5% que invierten los principales países de nuestro entorno.
Al tachar de política la huelga general del mes que viene, la derecha pretende estigmatizarla, olvidando adrede que en el fondo todas lo son, sin que haya por ello motivo alguno para el desdoro. No es la primera vez –y seguramente no será la última– en que los ciudadanos protestan de esta forma contra decisiones políticas que consideran lesivas para sus derechos, con el comprensible objetivo de que sean enmendadas. Sucedió bajo los gobiernos de Felipe González, de José María Aznar y de José Luis Rodríguez Zapatero, y Mariano Rajoy ya afrontó una huelga general en marzo de este mismo año. No todas tuvieron un seguimiento parejo, ni consiguieron alcanzar plenamente sus propósitos; pero fueron legítimas sin excepción y, salvo casos aislados, se desarrollaron conforme a las normas del Estado de derecho.
Cuando volví del exilio me encontré con un establishment profundamente conservador que gobernaba España, que estaba inmerso en una enorme complacencia, traducida en aquella famosa frase del presidente Aznar de que “España va bien”, a la cual se añadía la frase del entonces presidente Pujol (representante del establishment catalán), de que “Catalunya va incluso mejor”. Soy hombre de datos, y me paso la mayoría de mi trabajo mirando y analizando datos económicos, políticos y sociales de los países en los que vivo y de otros que asesoro. Y los datos que yo veía no mostraban ni que España estuviera bien ni que Catalunya estuviera mejor. En realidad, España iba mal y Catalunya iba incluso peor.
Ello motivó que escribiera el libro Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país que, al recibir el Premio Anagrama de Ensayo, hizo que se conociera extensamente en círculos políticos y mediáticos de España. Recibí bastante abuso, sin embargo, no sólo, como era predecible, por parte de las derechas, sino también por parte de algunos protagonistas de la Transición de la dictadura a la democracia, que se consideraron personalmente molestos, pues en mi libro señalaba que este proceso de Transición, en lugar de ser modélico, había sido profundamente inmodélico, pues el producto que había producido –la democracia y el Estado del Bienestar- eran claramente limitados e insuficientes. La Transición había ocurrido bajo el dominio de las fuerzas conservadoras que controlaban el aparato del Estado y la mayoría de los medios. Y tales fuerzas continuaron teniendo una gran influencia en las instituciones, no sólo económicas y financieras, sino también políticas y mediáticas, lo cual explicaba el enorme retraso social de España (todavía hoy, treinta y cuatro años después, tiene el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15) y la no resolución del carácter plurinacional del Estado español (llegando incluso al extremo que se asignaba al Ejército bajo la dirección del Rey, la función de garantizar la unidad de España, transformando tal aparato del Estado en un aparato de seguridad interna).
Los representantes de las principales asociaciones advierten de que continuarán trabajando en la exhumación de fosas comunes, a pesar de que el Gobierno haya eliminado las subvenciones.
El Gobierno de Mariano Rajoy no destinará en 2013 ni un sólo euro a memoria histórica . Un golpe económico que pone fin a las subvenciones que recibían las asociaciones de víctimas del franquismo para localizar las fosas comunes y dar un entierro digno a sus familiares. La noticia, sin embargo, no ha sorprendido a nadie. “Es una noticia esperada. La crisis económica supone la excusa perfecta para eliminar las subvenciones sin un coste político. El motivo, no obstante, no es económico sino ideológico”, denuncia Emilio Silva, presidente de la presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Miles de personas se concentran desde las seis de esta tarde en los alrededores del Congreso, convocadas por la Coordinadora 25-S. La plaza de Neptuno, a unos trescientos metros del edificio del Parlamento, está repleta y rodeada de un fuerte dispositivo policial.
La primera línea de la manifestación, pegada a las vallas que impiden el paso a la explanada donde se encuentra el Congreso, ha permanecido tranquila en todo momento. La policía no ha hecho amago alguno de ponerse los cascos o de interponerse entre los manifestantes y la vallas que bloquean el acceso, como sí hizo el martes pasado justo antes de las cargas policiales que acabaron con decenas de personas detenidas y heridas.
Extracto del libro 'En deuda. Una historia alternativa de la economía', del antropólogo David Graeber, publicado en España por la editorial Ariel.
Un relato provocador de por qué el sistema económico ha impuesto a lo largo de la historia la idea de la devolución de la deuda como un imperativo moral.
Hace dos años, por una serie de extraordinarias coincidencias, asistí a una fiesta en el jardín de la Abadía de Westminster. Me sentía un poco incómodo. No es que los demás invitados no fueran agradables y amistosos, ni que el padre Graeme, organizador del acontecimiento, no fuera un anfitrión encantador y amable. Pero me encontraba fuera de lugar. En cierto momento el padre Graeme intervino para decirme que había alguien, cerca de una fuente cercana, a quien me gustaría conocer. Resultó ser una joven esbelta e inteligente que, según me explicó, era abogada, «pero del tipo activista. Trabaja para una fundación que proporciona apoyo legal para los grupos que luchan contra la pobreza en Londres. Creo que tendrán ustedes mucho de qué hablar».
Y conversamos. Me habló de su trabajo. Le conté que durante años había estado implicado en el movimiento global por la justicia social («movimiento antiglobalización», como estaba de moda llamarlo en los medios de comunicación). Ella sentía curiosidad. Por supuesto, había leído mucho acerca de Seattle, Génova, los gases lacrimógenos y las batallas callejeras, pero... bueno, ¿habíamos conseguido algo con todo eso?
La policía tuvo que desalojar varios kilómetros cuadrados para permitir la salida de diputados del Congreso | Miles de personas aguantaron en Neptuno hasta la carga policial definitiva
Miles de personas siguen concentradas en Neptuno a primera hora de la noche. Foto: Juan Luis Sánchez
No fue una manifestación familiar. Ni una reivindicación festiva. Ni solfónicas, ni proyecciones, ni mareas. Ni grito mudo, ni símbolos, ni banderas. No hubo sofisticación ni ocurrencia. Se vieron pocas pancartas. Se cantó poco. El 25S fue directo, contundente y áspero. Desnudo, intenso y ruidoso. Más Grecia del 2011 y menos mayo del 68. Miles de personas dieron ese paso más allá que pedían los convocantes, se despojaron del miedo y soportaron la presión policial en los aledaños del Congreso hasta que las cargas terminaron con todo.
Desde el principio de la tarde empezaba a notarse que el rodeo masivo y literal de todo el perímetro policial iba a ser casi imposible. Nos encontramos con Carmen y con Eva desanimadas por el poco flujo de gente a primera hora de la tarde.
Entre las 18 y las 21h, miles de personas se han manifestado en las calles aledañas al Congreso de los Diputados, protegido por 1.400 policías antidisturbios. A partir de esa hora se han producido numerosas cargas y detenciones.
00:10.- Ha llegado más gente a la asamblea de Sol. Se ha consensuado volver mañana a las 19h a Neptuno para manifestarse en los alrededores del Congreso. Siguen hablando sobre el día de hoy y próximas acciones. Por parte de la Delegación de Gobierno, comunican que el balance final es de 26 detenidos y 32 heridos. Cerramos la cobertura.
23:30.- Unas 200 personas siguen en Neptuno, mientras se ha formado una asamblea espontánea en la Puerta del Sol en la que otras 200 personas tratan de hacer valoración sobre las manifestaciones de hoy.
23:15.- La Coordinadora 25s convoca una rueda de prensa mañana a las 11h en la que se hará balance de la jornada y se anunciarán próximas acciones.
22:55.- Uno de los 14 heridos se encuentra en estado grave. Un fotógrafo de DIAGONAL le ha visto tirado en el suelo tras una carga policial, pero hemos decidido no publicar la imagen por su crudeza.
22:41.- Los enfrentamientos entre policía y manifestantes se han trasladado hasta la estación de Atocha. La Policía ha perseguido a varios manifestantes hasta el interior, a los andenes de Cercanías, donde ha habido cargas y han disparado salvas. Varios testigos afirman que quienes huían han saltado hacia las vías y que el personal de seguridad de la estación también les ha golpeado.
Con tu quiero y con mi puedo, ayer llegaron a Madrid para defender la alegría. Y no venían de las cuatro esquinas del mapa, sino también de los cuatro vientos de la memoria. Después dirán los medios afines que fueron cuatro o seis, quizás porque desde Génova es difícil contemplar a simple vista la Plaza de Colón y el hartazgo de un país traicionado por sus supuestos mesías. Nos mangan el porvenir, nos estrujan el presente y nos prometen el pasado. El gobierno alega que lo hace por nuestro bien, que le daremos las gracias cuando seamos mayores y neocons, que la letra del ajuste con sangre obrera entra.
A la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo. Yo los veo pontificar en las pantallas con su aire de contables de monte de piedad y su eterna voz de No-Do y parte de guerra: de un momento a otro pedirán la extradición de Stiglitz por negar al dios verdadero y aventurar que avanzamos hacia el suicidio. El FMI nos regalará escudos de una grande y libre, mientras el aguilucho del yugo y las flechas sobrevuela ya las monedas de un euro. Aunque tú estés de vicio con tu ropa vintage y a mí no me desentone la gomina, no tenemos ganas de caldo del ayer con sus dos tazas, no queremos volver a aquel mundo donde sólo ejercían la política los muy ricos o los muy golfos, ni creemos que la economía deba ser como esas máquinas terribles de las películas de ciencia ficción que se rebelan contra la humanidad que las crearon para usarlas.
Víctor Herrero, 44 años, toda una vida laboral dedicada al carbón en León. Padre de dos hijos, múltiples lesiones por culpa de la mina. Las dos rodillas operadas, dos hernias discales. Él, uno de los participantes más activos en las protestas mineras del pasado verano, está ahora expectante con lo que traiga el otoño. El pasado 10 de julio unos 500 mineros y familiares fueron recibidos por una multitud en Madrid tras 19 días de marcha en protesta por el fuerte recorte a las ayudas al carbón. “Allí estuvimos todos, como una piña”, recuerda Víctor. Pero llegó agosto, el parón veraniego, y el foco informativo, como de otros tantos asuntos, se retiró de ellos. Además, muchos trabajadores estuvieron dos meses de huelga, y por motivos económicos han tenido que volver a la mina y dejar en reposo, de momento, el lado reivindicativo.
“¿Qué pedimos este otoño? Pues lo de siempre: el mantenimiento de los puestos de trabajo, nunca ha habido otra reivindicación. Que no rompan nuestra forma de vida, nunca hemos tenido otra cosa”, sostiene Víctor Herrero. En 2012, las partidas para el plan de la minería se redujeron un 39%.
Participantes en la convocatoria presentan la acción "Rodea el Congreso" ante los medios | Pocas acciones políticas se han explicado tanto como la del martes 25S frente al Congreso. La presentación de la acción ante la prensa ha intentado despejar las últimas dudas.
Integrantes de la Plataforma en Pie y de la Coordinadora 25S han presentado la mañana del jueves la convocatoria para rodear el Congreso de los Diputados el 25 de septiembre. En el acto, que se ha celebrado de forma simbólica junto al monumento a la Constitución del 78 en Madrid, las portavoces han destacado que la convocatoria es de carácter no violento y que pide la dimisión del actual Gobierno "por continuar con la espiral de deuda y recortes".
Acción no violenta y de desobediencia civil
El consenso entre ambas plataformas es que no se interrumpirá la sesión parlamentaria y se dejará salir a los diputados. Al margen de esto, no se ha solicitado autorización para la manifestación, según la práctica más común en las convocatorias del 15M en Madrid. El argumento de los convocantes es, sobre todo, que la acción se plantea como una acción de desobediencia civil, y en segundo lugar, que la convocatoria y sus recorridos son públicamente conocidos. Según el diario digital El Confidencial, 1.400 agentes de policía estarán en las inmediaciones del Congreso durante la jornada.
El extraño caso de cómo los menos, ociosos y explotadores, obtienen autorización de los más, trabajadores y humildes, para vivir a su costa, para que les humillen y amarguen la vida. Nadie que ignore esta cuestión podrá desvelar la intriga que encierra “la ley del número” sobre la que se basa la miseria de nuestra servidumbre voluntaria.
“Por supuesto que hay guerra de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que está realizando la guerra, y estamos ganando” (Warren Buffet, multimillonario norteamericano, cuarta fortuna mundial).
A la vista de las últimas fechorías del gobierno de Mariano Rajoy, ¿se puede mantener sin caer en el despropósito que el enemigo es el PP pero que el problema es el PSOE? ¿O como pretendemos exponer en esta nota no es posible una alternativa real al sistema derrocando sólo a la derecha oficial y amnistiando a la izquierda virtual que ese mismo sistema ha franquiciado como comodín en tiempos de crisis? Veamos.