Hace ya muchos años que conocí por vez primera a Tom Soto y a Jaime Veve. Era un 1ro de Mayo en Nueva York, allá por 1978. Yo vivía en el Bajo Manhattan, más conocido como “Losaida” por Lower East Side, donde habíamos recalado una cantidad de argentinos que activábamos en la lucha antidictatorial. El Losaida era algo surrealista: por un lado era el hogar de docenas de izquierdistas norteamericanos, de todo tipo, color y persuasión. Por otro, allí vivían una cantidad antiguos nazis, además de albergar la sede del Frente de Liberación Nacional de Ucrania y los Caballeros de San Jorge; unos muchachos cuyos estudios fundamentales fueron realizados en las Waffen SS. Cada Primero de Mayo, el PC norteamericano ponía altoparlantes que tocaban, a todo dar, La Internacional. Luego, convocaba a una movilización que empezaba en Tompkins Square, en el centro del barrio, y marchaba hacia la histórica plaza roja neoyorkina, en Union Square. Los fachos, a su vez, se juntaban para disputar Tompkins Square. Digamos que era un Primero de Mayo de los antigüitos, con todo y combatividad donde nos agarrábamos a palos con los enemigos de clase. Me encantaba. Sobre todo porque pocas cosas había que alentaran a un zurdito en los Estados Unidos. Ese día nos juntábamos todos en contra del enemigo común. Y luego, bueno luego volvíamos a las rencillas de siempre.
Ese año fue más o menos simple. Para cuando yo llegué a la plaza, los comunistas, trotskistas y los muchachos de Mundo Obrero habían ganado la calle. Mientras la policía nos miraba desde lejos, sacando fotos, contando cabezas, y registrando las patentes de todos los autos en la zona, los rojos ordenaban un par de miles de personas y se aprestaban a marchar. Miré a ver dónde me metía. No iba a marchar con los PC y menos aun con los troskos. Y no quedaban muchas opciones. Me metí en la columna de Mundo Obrero sin saber muy bien qué cuernos era. Cara nueva en columna zurda: o sea, rapidito se me pararon dos tipos, uno de cada lado, a ver quién era y qué quería. Digamos, siempre estaba la posibilidad de un recluta nuevo (y en Estados Unidos no había muchos de esos) o que fuera un provocador, o simplemente que estuviera perdido. Los tipos eran Tom y Jaime. Me empezaron a charlar, a discutir política, para descubrir que los tres estábamos metidos en la movilización por los 200 años de la Constitución norteamericana, donde la izquierda iba a Washington a hacer una demostración en fuerza (de hecho dos meses más tarde fui con decenas de miles de otros, incluyendo una nutrida columna de sudamericanos). Nos hicimos amigos y compañeros.
Hay una memoria compartida, que no debería arrogarse nadie, una memoria que fue durante años sojuzgada, esquilmada y manipulada. El lenguaje oficial había suplantado al lenguaje real". Esa memoria histórica reivindicada por Juan Marsé en su discurso del pasado jueves al recibir el Premio Cervantes exige la verdad. La que ocultaron Franco y sus generales en Gernika desde que un 26 de abril como hoy, hace 72 años, la aviación alemana e italiana infligiera uno de los actos violentos de la Guerra Civil más universalmente conocidos.
No fue el bombardeo más sangriento de la guerra, ni el más devastador. Tuvo su importancia militar para la caída de Bilbao, pero tampoco fue decisivo. Sin embargo, varios factores contribuyeron a que el sufrimiento de los gernikarras diera la vuelta al mundo. Una crónica del periodista de origen sudafricano George Steer, publicada en The New York Times y en The Times, fechada el 27 de abril de 1937, dio a conocer la participación de la aviación nazi y fascista en el bombardeo.
El 29 de marzo de 1974 tuvo lugar en el Coliseu de Lisboa un concierto a cargo de Amália Rodrigues. Ese día, entre el público estaba Otelo Saraiva de Carvalho, entonces un militar portugués contrario al régimen dictatorial. Otelo llevaba ya un tiempo ideando una revolución que pusiese fin a la dictadura, soñando con la insurrección perfecta, cuando escuchó cómo la conocida reina del fado cantaba una última canción: el Grândola, Vila Morena de Jose Zeca Afonso. Saraiva de Carvalho se fijó sobre todo en uno de los versos del músico portugués: «O povo é quem mais ordena». Qué mejor señal para iniciar la devolución de la soberanía al pueblo, pensó para comenzar a fraguar la senha que, a través de la radio, daría comienzo a la Revolución de los Claveles. El concierto de Amália Rodrigues fue transmitido en directo por el programa Limite de la Radio Renascença, que presentaba Carlos Albino, quien garantizó a Otelo la transmisión de la “senha” en sus ondas.
Actualizado ( Domingo, 29 de Abril de 2012 10:09 )
19 de abril, aniversario levantamiento del Gueto de Varsovia
Marek Edelman activista político y social judío polaco,
participó del levantamiento del Gueto de Varsovia
por IJAN España
El ghetto de Varsovia fue establecido por las tropas nazis que ocuparon Polonia en octubre de 1940. Durante los 3 años de existencia se estima que de las 400.000 personas que lo habitaron, fueron reducidas por deportaciones a campos de exterminio, por asesinatos y fusilamientos, a 50.000. Pero en ese rincón de Varsovia, en ese territorio hostigado, acosado y atacado, tuvo lugar una de las primeras revueltas masivas contra la ocupación nazi: el levantamiento se inició el 19 de abril de 1943.
Polonia era una parte másde los distintos países y territorios donde se libraba el espanto de la guerra. El Partido Socialista Polaco protestaba enérgicamente contra los persecuciones, y resistentes polacos ayudaron a los sitiados, tanto entrando en el ghetto como proporcionando medicamentos y armas. Se conformó el Comité de Ayuda a los Judíos, en el que se coordinaban varias organizaciones, incluso el comité de justicia del gobierno civil clandestino polaco, emitió varios decretos y condenas a muerte a quienes delataran o entregaran judíos a las tropas nazis. La población polaca sufría asimismo de los peligros y la represión que ejercían el ejército ocupante. La eliminación de los colaboradores con los nazis, se hacía saber mediante octavillas y carteles, y, junto al nombre figuraban los motivos de la condena.
El pasado 2 de abril se conmemoró en Argentina el 30 aniversario de la Guerra de Malvinas. El historiador Pablo Pozzi ha sido entrevistado por el programa del MORTERO, en el programa QUIERO VALE CUATRO. Pozzi desarrolla en la entrevista una síntesis del papel de la clase obrera durante los últimos años de la dictadura militar y sobre todo el rol jugado durante el transcurso de la Guerra de Malvinas, con una mirada distinta sobre el proceso bélico.
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En el Congreso Normalizador de la CGT, “Amado Olmos”, para los días 28, 29 y 30 de marzo de 1968, las distintas corrientes del movimiento obrero chocaron entre sí. El Congreso se transformó en una verdadera batalla contra la dictadura, contra el participacionismo y el colaboracionismo de los burócratas. En él tuvieron cabida las aspiraciones de lucha de los trabajadores, y su voluntad de impulsar la lucha antidictatorial.
por Leónidas Ceruti*
EL SINDICALISMO DESDE EL GOLPE DEL 66
Sindicalistas como Vandor, Coria y Alonso conspiraron activamente para el derrocamiento del presidente Illía. Luego, su presencia en la asunción del gobierno dictatorial, y posteriormente a los pocos días, la firma del convenio de los metalúrgicos en la Casa de Gobierno, fue otro símbolo, de la relación de Vandor con los militares golpistas.
Entre las primeras medidas tomadas por la dictadura que afectaron a la clase obrera estuvo la suspensión por cuatro meses del decreto 969/66, dictada por el gobierno de Illía, que promovía el pluralismo y la federalización de los sindicatos, y se devolvió la personería gremial a varios sindicatos que habían sido sancionados durante el gobierno radical. Posteriormente, se promulgo la ley 16.936 de “arbitraje obligatorio”, medida duramente criticada por los sindicalistas, ya que la misma limitaba el derecho de huelga. Además, Onganía, ordeno que fuesen intervenidos varios gremios como el Sindicato de Prensa y Canillitas, Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), Trabajadores del Pescado de Mar del Plata, Municipales de Córdoba, Empleados del Tabaco.
La Comuna de París es uno de los grandes acontecimientos revolucionarios protagonizados por la clase obrera. El 18 de marzo de 1871, los trabajadores franceses tomaron el poder en sus manos, y por primera vez se dio un hecho tan trascendente como fue el de arrebatar el poder a la burguesía y destinarse a construir una nueva sociedad. De los cambios revolucionarios y el papel de las mujeres hasta los combates, los fusilados y los deportados. ¿Qué enseñanzas dejó La Comuna?
por Leónidas Ceruti
Los Cambios Revolucionarios
La Comuna de París es uno de los grandes acontecimientos revolucionarios protagonizados por la clase obrera. El 18 de marzo de 1871, los trabajadores franceses tomaron el poder en sus manos, y por primera vez se dio un hecho tan trascendente como fue el de arrebatar el poder a la burguesía y destinarse aconstruir una nueva sociedad.
En un manifiesto expresaron “Los proletarios de París, en medio de los fracasos y las traiciones de las clases dominantes, se han dado cuenta de que ha llegado el momento de salvar la situación, tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos. Han comprendido que es un deber imperioso y su derecho indiscutible hacerse dueñas de su propio destino tomando el poder”.
En marzo de 1974, en Villa Constitución (Provincia de Santa Fe), desde el corazón mismo de las plantas industriales metalúrgicas de Acindar, Marathón, y Metcon, los trabajadores llevaron adelante una lucha con la que -en unidad con otros obreros y apoyados por campesinos y comerciantes- lograron el objetivo de elegir y poder ser elegidos libremente para la conducción de la seccional de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el cuerpo de delegados.
por Leónidas Ceruti
Esa gesta proletaria, conocida como El Villazo, se apoyó en las propias experiencias de sus protagonistas, y recibiendo los legados del Cordobazo, los Rosariazos y las luchas que la clase obrera venía desarrollando desde hacia varios años, y quedó como un hito en la historia de las luchas obreras de nuestro país. En las páginas siguientes, abordaremos sobre su origen, desarrollo, características. Y sobre todo, hemos apelado a las vivencias y voces de sus protagonistas.
1.-LA CIUDAD Y LAS EMPRESAS METALURGICAS Hasta mediados de la década de 1940, Villa Constitución era una pequeña localidad concentrada en torno al complejo ferrocarril-puertos. Sobresalían por su número los obreros portuarios, que durante la crisis mundial de 1929, llevaron adelante una serie de luchas liderados por los anarquistas. La población urbana se completaba con una pequeña clase media, compuesta por personal administrativo público y privado, comerciantes acomodados y algunos profesionales. Además de unas pocas familias cuyo “prestigio social” se basaba en el hecho de haber sido los primeros pobladores.
Prestigiosos historiadores como Ángel Viñas, Paul Preston o Julián Casanova lanzarán en abril 'En el combate por la Historia', un 'contradiccionario' para responder a la visión revisionista del 'Diccionario Biográfico Español' de la RAH
No se trata de una cuestión de orgullo, sino de rigor profesional. Un historiador debe contar la historia para iluminarla, pero también estar al acecho de quienes quieren oscurecerla con visiones interesadas o directamente erróneas. El santo revisionismo. Y el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia (RAH) era una mancha demasiado grande y gruesa para aquellos historiadores que, por encima de todo, aman su profesión. "Hemos tragado mucho polvo, pateado muchos archivos y gastado mucho dinero para permanecer impasibles ante el Diccionario Biográfico, que es una provocación a la Historia, a los historiadores y a la sociedad española", declaró ayer a Público Ángel Viñas, coordinador de En el combate por la Historia, un "contradiccionario" elaborado por 33 expertos en el periodo 1931-1975 que viene a arreglar el desaguisado histórico provocado por la RAH el año pasado.
Debe haber sido el año 1970 o 1971; no recuerdo muy bien. Tampoco recuerdo si era invierno o verano, aunque en las imágenes de mi memoria no aparece el agobiante calor.
El segundo tucumanazo estaba en preparación, sin que ninguno de nosotros lo supiera. Desde el poder nos comenzaban a hablar de Gran Acuerdo Nacional, pero muchos ya sabíamos que era una trampa más. A pesar de que éramos, al fin y al cabo, jóvenes casi-niños, buscábamos nuestras propias alternativas, políticas y culturales.
Fui juzgada y sentenciada a pena de muerte con mi hija en brazos, cuatro días antes de que ella cumpliera 1 año de vida. Cuando salí de la cárcel, en 1942, sólo tenía dos ideas en la cabeza: sacar a mi madre de la calle y reivindicar el nombre de todos los caídos, los presos políticos". Así resume Concha Carretero (Barcelona, 1918) una parte de su paso por la cárcel de Ventas, en Madrid, donde ingresó por ser miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas un día antes del fusilamiento de las Trece Rosas, el 4 de agosto de 1939.
Anteayer, Concha vio uno de sus deseos cumplidos. Con su pelo canoso perfectamente atusado, acompañada del bastón que la ayuda a caminar y con una sonrisa que no se borra de su cara, acudió a la presentación, en el Ateneo de Madrid, de Cárceles de mujeres. Las prisiones franquistas para mujeres (y para sus hijos) en la guerra y la posguerra. En la publicación, un monográfico de la revista Stvdia Histórica. Historia Contemporánea, 16 expertos rinden homenaje a todas las mujeres que, como ella, fueron represaliadas por el régimen del dictador.