Banner
La “ultra” derecha toma el timón del barco en el mundo PDF Imprimir E-mail
Columnas - Con Firma
Sábado, 23 de Enero de 2010 09:52

Un racconto necesario para saber dónde estamos parados

por Rubén Kotler / Con Firma

Las señales de los tiempos que corren nos indican que a lo largo y ancho del planeta una tendencia de derecha recorre el globo. Un “fantasma” hubiera asentido el viejo Marx sin lugar a dudas, solo que este fantasma si que asusta de cara al “PORvenir”.

Tras las elecciones en Chile uno debiera preguntarse qué viene fallando en los gobiernos pseudos progresistas, que deriva, de sus acciones, un triunfo de la reacción. No es novedad que en épocas de crisis la derecha consigue capitalizar, miedo mediante, el voto de un electorado de clase media que no duda en volcarse al fascismo si éste le garantiza la continuidad de sus prerrogativas y de todas sus “seguridades”, aún, cuando éstas, no sean las seguridades de todo el tejido social. Sin embargo este peligroso avance de la ultraderecha no es sino una clara señal del retroceso que vive la humanidad. Cierto es que no todo gobierno de derecha es necesariamente fascista, pero las tendencias de los últimos años nos indica que el giro dado a la derecha, elecciones mediante, en varios países occidentales, se perfila hacia acciones de gobierno claramente ultra.

Mientras en Suiza un referéndum llamaba a prohibir la construcción de minaretes en las mezquitas asociándolos con el llamado “terrorismo islámico”, la Europa de los derechos humanos profundizaba aún más las restricciones hacia los inmigrantes. Incluso en gobiernos socialdemócratas, la tendencia hacia el rechazo del inmigrante parece innegable, miremos sino, por ejemplo, a la España de ZP. En Italia el premier Silvio Berlusconi y la temible Liga del Norte no dejan de acosar a la inmigración, amparados, claro está, en las reformas que la propia Unión Europea ha consolidado en los últimos años, con medidas no solo regresivas sino de corte netamente discriminatorias y en la Francia, aquella que alguna vez iluminó al mundo su “Declaración de los derechos del hombre” hoy quiere prohibir el velo islámico. ¿Choque de civilizaciones o giro a la derecha del mundo occidental y cristiano en el viejo continente?

En paralelo observamos con cierto estupor como mientras distinguían al presidente estadounidense Barack Obama con el Nóbel de la Paz, el propio mandatario de la principal potencia del mundo hacía un llamado a la guerra, profundizando las acciones en Afganistán, haciendo hasta un guiño cómplice al golpe en Honduras, buscando abrir un nuevo frente de guerra en Yemen, prosiguiendo con las amenazas de ataque a Irán y sosteniendo el colonialismo criminal israelí sin siquiera proponer una tibia salida que mitigue los sufrimientos del pueblo palestino.

Por su parte en América Latina la derecha no se achica y va en busca de más. A los ya clásicos intentos golpistas en Venezuela que buscan desestabilizar al gobierno de Hugo Chávez, se suman las campañas, apoyadas por el Departamento de Estado estadounidense, en Bolivia, contra Evo Morales; la puja por el poder y el control de los recursos, sobre todo monetarios, en Argentina, pelea que incluso uno podría enmarcar dentro del aparato del partido del gobierno, el peronismo; como frutilla del postre, el triunfo del ultraderechista Piñera en Chile en el balotaje celebrado en el país trasandino el último 17 de enero.  Tampoco es que los gobiernos de corte supuestamente popular, obreros o pseudo revolucionarios ayuden mucho para frenar esta avanzada, sino miremos los claros ejemplos del Uruguay de Mújica, que será un mero continuador de la administración de Tabaré Vázquez, la incapacidad Lugo de sacar de la crisis al Paraguay o las tendencias claramente capitalistas de corte neoliberales del gobierno de Lula en Brasil.

La ecuación parece ser simple: en épocas de crisis profunda la derecha (sobre todo la ultra) avanza en los Estados occidentales aún con el acompañamiento de importantes sectores sociales, que van desde una asustada clase media que no confía siquiera en los gobiernos tibiamente denominados progresistas, y en las clases altas que buscan consolidar sus prerrogativas, ganando más aún a costa de aquellos que pierden cada vez más, abonando a las dirigencias de derecha importantes sumas con el fin de consolidarse en el poder.

Vale mencionar en este juego, muy especialmente, el papel de los Medios Masivos, empresas de comunicación que apuestan, sin lugar a dudas, a preservar el statu quo; una vez más la tan mentada libertad de empresa en desmedro de la libertad de prensa. Cabe mencionar aquí que muchos representantes de esta derecha rancia en el poder es dueña de los grandes multimedios, veamos como ejemplo el caso de Berlusconi en Italia, pero también sucede en otras regiones del planeta. Uno de los ejemplos más claro en este juego lo aporta sin dudas el Grupo Clarín en Argentina, poderoso multimedios que no ahorra en gastos a la hora de confrontar con la actual gestión de gobierno y de apoyar posturas claramente autoritarias y reaccionarias como ser el llamado bloque del campo o a reconocidos sectores de la derecha tradicional argentina. Recordemos que durante la última dictadura militar el comportamiento de Clarín fue nefasto acompañando a los dictadores sin objeción alguna. Está claro, que amén que nos guste o no la tan mencionada Ley de Medios recientemente sancionada, a la empresa que lidera la “Señora de Noble” no le agrada una línea. Vemos a diario, como “estrellas” de la llamada farándula local, exigen mano dura ante una supuesta ola delictiva que asecha y pone en peligro al país, generando un clima de inseguridad que, a juzgar por algunas declaraciones, pareciera que nos coloca como en una guerra. Estas reacciones en Argentina, típica de la clase media pacata y de la oligarquía reaccionaria ya las conocemos, y si bien es cierto que los tiempos que corren son distintos a los que precedieron al último golpe militar, es la misma derecha la que usa la retórica del miedo en los medios de comunicación masivaMENTE para justificar su propio avance y denostar cualquier otra interpretación de la realidad. Aquí podríamos pensar que la derecha, al contrario de mucha izquierda de cualquier color, ha sabido leer a Lenin cuando menciona en el “Qué Hacer” la importancia del uso de la prensa.

Rancia, reaccionaria, fascista, ultra, nacionalista, católica, conservadora, todos adjetivos que le caben a la derecha que vuelve a copar el escenario político occidental en el mundo cuando muere la primera década de este Siglo XXI, siglo, que lejos de ser el de la esperanza del cambio, aparece como el de la regresión a los oscuros tiempos en los que la humanidad sucumbió a los poderosos. A diferencia de los años que corren, durante el Siglo XX, y a pesar del avance del imperialismo, el colonialismo, el capitalismo y sus crisis y guerras, había una clase trabajadora capaz de poner en jaque a la derecha en las calles y de hacerle frente. Quizás su máxima expresión se vio en los años 70, cuando desde el “Mayo Francés” del glorioso 68 en adelante, los trabajadores, en alianza con ciertos sectores de clase media, como los estudiantes, salían a disputar la política mediante barricadas, tomas de fábricas y las banderas de los derechos sociales en la mano. Hoy este tiempo, del que solo han transcurrido apenas 40 años, parece haberse perdido en los anales de la historia. Y sí, son cosas del “siglo pasado” parece advertirnos algún texto del historiador británico Eric Hobsbawm. Pero si de la avanzada neoliberal post 70’s las clases subalternas, dominadas o trabajadoras, no han conseguido recuperar impulso de lucha, el escenario político de los próximos años parece confirmar la tendencia que aquí se describe: un afianzamiento de la derecha, un retroceso en los derechos sociales, políticos, humanos de los de abajo, y el resurgimiento del capitalismo, como el ave fénix, en todo su esplendor luego de la “gran” crisis de comienzos del presente milenio. Y aquí una vez más cabe mencionar al fantasma que recorre hoy el mundo, un fantasma que lejos de ser el pensado por Marx en el “Manifiesto” es la contratara de un sistema de dominación y explotación que se vuelve año a año cada vez más regresivo y agresivo. Regresivo por cuanto se carga a pasos cada vez más agigantados los derechos conquistados tras años de lucha y sangre; agresivo pues al tiempo de aumentar sus ganancias no duda en invertir en armamento cada vez más sofisticado a los fines de la dominación de fronteras adentro pero también, y sobre todo, de fronteras afuera.

Quizás sea el momento, definitivo, en el que una vez más podamos ser capaces de releer el manifiesto y comprender el mensaje final, aquel en el que Marx, sí, una vez más Marx, culminaba llamando a la “unidad” del proletariado. La lista de los que debemos unirnos para poner freno a la avanzada de la derecha es más extensa que solamente el proletariado, pero lo que no caben dudas es que solo esta unidad será capaz de transformar el mundo, ese en el que la reacción viene pisando con fuerza, por uno un poquito menos injusto, como primer y necesario paso para la construcción de otro mundo. Necesario y urgente. Como lo afirmó José María Rodríguez Arias, la necesidad hoy es recuperar la calle.

 


 

Seguidores del presidente electo de Chile Sebastián Piñera vitoreando al dictador Pinochet, un claro ejemplo del avance de la ultra derecha al otro lado de los Andes. 

Fuente:  Demagogotatan

 

Agrega tu comentario

Tu nombre:
Tu dirección de correo:
Tu sitio web:
Título:
Comentario: